Con la llegada del verano, los termómetros se disparan y los armarios se llenan de ropa de color claro como el blanco. La lógica detrás de esta elección tiene bastante lógica, puesto que sabemos que los colores claros reflejan la luz solar, mientras que los oscuros la absorben, transformándola en calor. Pero la realidad es que hay muchos más factores detrás del color a la hora de diseñar nuestros outfits veraniegos.
El misterio de los beduinos. Para entender si es muy importante el color, tenemos que trasladarnos a los desiertos de Oriente Medio, donde los beduinos, expuestos a temperaturas extremas, visten pesadas túnicas negras. Bajo nuestra lógica, esta es la peor decisión que pudieron tomar, y que las túnicas blancas deberían ser la norma, pero la realidad es que nos enseñan que debemos dejar de mirar exclusivamente el color de la tela y empezar a prestar atención a la aerodinámica.
En Xataka En Tokio han decidido combatir la ola de calor con una medida extrema en las oficinas: permitir a los hombre enseñar las canillas Está investigado. En 1980, la revista Nature publicó un estudio que ya es considerado un clásico en la fisiología térmica. Un equipo de investigadores viajó al desierto del Sinaí para comprobar empíricamente por qué los locales desafiaban el sentido común y midieron la ganancia de calor en personas expuestas a pleno sol llevando una túnica blanca y una túnica negra tradicional beduina.
Los resultados apuntaron que la túnica negra absorbía más radiación y su superficie se calentaba notablemente más. Sin embargo, la ganancia neta de calor que llegaba a la piel de estas personas era idéntica con ambos colores. Y el responsable de esto está tanto en la holgura de la ropa como en la convección.
La explicación. Al calentarse más la superficie de la túnica negra, el aire en el interior, es decir, el espacio libre entre la tela y la piel, también se calienta mucho más. Pero el aire caliente, al ser menos denso, asciende y sale por la zona del cuello, y esto crea una presión negativa que "aspira" aire fresco desde la parte inferior de la prenda. Físicamente, se conoce como efecto chimenea, puesto que la prenda negra actúa como un sistema de ventilación activa con un principio físico muy importante detrás.
La holgura. Esta investigación nos deja claro que el color de la ropa no es lo más importante, sino que lo ajustada que quede una prenda tiene un peso bastante importante. Aquí la ciencia ha visto, por ejemplo, que aunque una camisa negra ajustada es invariablemente más calurosa que una blanca ajustada, la holgura es el factor diferencial.
De hecho, llevar ropa muy ceñida, independientemente del color, empeora drásticamente el confort térmico porque bloquea la convección natural del cuerpo.
En Xataka Los expertos coinciden en que abrir las ventanas de noche y cerrarlas de día está dejando de ser la mejor estrategia frente al calor El tipo de tejido. Además de la holgura de la ropa y del color, el material del que esté hecha una prenda también es fundamental porque, si se usan tejidos sintéticos como el poliéster, no tenemos nada de transpiración. Aquí nuestro mejor aliado es tanto el lino como el algodón, que sí gana la batalla termodinámica.
La recomendación. Es por todo esto que el mejor conjunto que podemos tener para los días de más calor es la combinación de todos estos factores, como son ropa holgada de color claro y también de un material que transpire de manera adecuada. Aunque también se rompe con el mito del negro en verano, puesto que si optamos por ropa con holguera el color no siempre es tan importante como podíamos pensar.
- La noticia La ciencia lo tiene claro: una camiseta negra te puede dar menos calor que una blanca (si sabes cómo usarla) fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



