El actor se ha convertido en un experto gastronómico desde que comenzó a sentirse atraído por esta disciplina a finales de los años 90
Cadena SER Leer en la aplicación A sus 65 años, Juan Echanove, uno de los actores españoles más celebrados gracias a su trayectoria tanto delante de las cámaras de series y películas como sobre las tablas de un teatro, es también un experto gastronómico. Además de que ha dejado claro en numerosas ocasiones que una de sus grandes pasiones es la gastronomía, el intérprete tiene un vínculo con la comida muy especial y estrecho tanto a nivel profesional como personal. Por un lado, presentó el espacio culinario Un país para comérselo junto a Imanol Arias durante sus dos primeras temporadas en RTVE y también De la vida al plato en el año 2020; pero además convive con el oficio en su día a día, puesto que su mujer es la gastrónoma Conchita Lluch y su hijo se ha formado como chef profesional.
"En la gastronomía hay una manera de explicar este país", reflexionaba recientemente en su visita al programa de entrevistas de Aimar Bretos en LaSexta, La noche de Aimar: "Todo el mundo está de acuerdo en que como en este país no se come en ningún sitio".
Tal y como comentó en una entrevista con La Voz de Galicia en 2020, con motivo del estreno en Prime Video de De la vida al plato, su pasión por la gastronomía comenzó a finales de los 90 cuando acompañó a Víctor Manuel a una feria y le cambió para siempre la perspectiva. Según Echanove, además, es una pasión que está muy comunicada con la de ser actor: "La manera que yo tengo de afrontar mi trabajo como actor tiene mucho que ver con la cocina. Lo noto en mi vida personal, cuanto mejor cocino, mejor interpreto. [...] Una faceta me enseña lo que necesito saber de la otra. De hecho, yo construyo mis personajes exactamente de la misma manera que cuando quiero conseguir un buen guiso. Por eso suelo decir que si tuviese otra vida, estoy seguro de que sería cocinero".
Pero, como cualquier persona, Juan Echanove también reconoce que hay cosas que no soporta. Entrevistado por José Luis Sastre en el programa Hora 25 de la Cadena Ser, el actor confesó que las hamburguesas grandes le horrorizaban. "No soporto comer con las manos", sentenció. "Me resulta verdaderamente horroroso utilizar las manos para comer. Ni siquiera aquellas cosas que han de ser comidas con las manos".
Y dentro de ese mundo, detesto profundamente, con toda mi alma las hamburguesas que son más grandes que la cabeza de un niño
"Esas hamburguesas que tienen de todo y que de repente un tío le pega un bocado e inmediatamente está churretoneando ketchup, mostaza, mayonesa, trozos de lechuga", se queja. "Hay dos inventos en la cuestión de comer destinados a joder la existencia del ser humano. Una, la hamburguesa, por lo que acabo de decir. Y otra, como decía un amigo mío, los japoneses inventaron los palillos para comer para vengarse de Hiroshima y Nagasaki".
"No como hamburguesas. Como muy pocas hamburguesas, y desde luego las pocas veces que tengo que comer una hamburguesa, procuro o comerla muy rápido para que no se desbarate. Pero si estoy en un restaurante, quito la tapa del pan y voy con mi cuchillo y mi tenedor", explica.
Alicia P. Ferreirós -Redactora Amante de las series y gran aficionada al terror, la ciencia ficción, la crónica negra y el ‘true crime’.



