El termostato de la Tierra no para de marcar récords, pero el nuestro biológico también se está viendo afectado. Y es que mientras el mundo asiste a una sucesión imparable de récords de temperatura, un problema demográfico y fisiológico se está gestando entre la sociedad, puesto que el sistema de refrigeración del cuerpo humano choca frontalmente contra el calentamiento global, y los mayores de 60 años se llevan la peor parte.
Lo están estudiando. Una reciente investigación publicada en The Lancet apunta a que el planeta se dirige hacia escenarios de "estrés térmico incompensables". Es decir, las temperaturas y los niveles de humedad están llegando a límites tan extremos que el cuerpo pierde por completo su capacidad de regular el calor interno. Y en personas mayores, donde estos sistemas ed compensación ya están más 'desgastados' es donde se ve un mayor problema.
El sudor ya no sirve. De manera normal, cuando hace calor, nuestro organismo activa diferentes sistemas de compensación como el sudor para poder refrigerarse. Pero en un mundo que se está calentando a un grado y medio, aproximadamente el 22% de la población mundial mayor de 60 años se enfrentará a al menos un mes al año de un calor catalogado como "peligroso".
Y si lo miramos con más perspectiva, por cada grado adicional de calentamiento, se expone a 1.000 millones más de personas a 180 horas o más al año de calor absolutamente sofocante.
En Xataka En España hay ya 148 mayores de 64 años por cada 100 jóvenes. Y eso es una bomba de relojería para la economía Y no estamos preparados. Ante esta situación tan peligrosa, el umbral térmico, que es el punto en el que el cuerpo no puede compensar el calor, se reduce de forma drástica en los ancianos, situándose entre 4,7 y 7,5 ºC por debajo del límite de los adultos jóvenes.
Para entender esto, no basta con mirar al cielo, sino que hay que mirar a nuestra biología. Las investigaciones más recientes, que incluyen 273 experimentos en cámaras climáticas, han medido exactamente hasta dónde puede llegar el cuerpo en actividades cotidianas. La conclusión es que la tensión térmica en nuestro organismo no es lineal, sino que aumenta de forma implacable y progresiva por cada década de vida que sumamos.
¿Por qué? Que una persona joven tolere mejor el calor que los más mayores tiene bastante lógica, puesto que con la edad la vasodilatación se atenúa drásticamente, reduciendo la capacidad para disipar el calor interno. Además, las glándulas sudoríparas pierden eficacia produciendo una sudoración muy reducida y la percepción térmica se altera, haciendo que una persona mayor no sienta que tiene mucho calor y que necesita buscar un refugio climático.
Todo esto se suma a un sistema cardiovascular más débil, lo que obliga al corazón a latir mucho más rápido y con más esfuerzo ante umbrales de temperatura y humedad más bajos.
¿Hay solución? Podríamos pensar que un estilo de vida activo revierte esta situación y, aunque puede ayudar, no es milagroso. Aquí la ciencia apunta que, tras 6 horas de exposición a calor extremo, cada década de vida se asocia irremediablemente a un mayor ascenso de la temperatura central y menor sudoración. Mantenerse en buena forma física mejora la capacidad de sudar, pero no logra anular el "castigo" metabólico que impone la edad.
En Xataka Los expertos coinciden: caminar media hora al día por encima de los 60 años es suficiente para alargar la vida Depende del sitio. No todas las partes del mundo vivirán este problema de la misma manera. El envejecimiento global actúa como un acelerador del riesgo climático y según los modelos de proyección, la combinación del crecimiento poblacional, el envejecimiento y el cambio climático extremo multiplicará el riesgo de exposición térmica entre 16 veces (en el escenario más optimista de emisiones controladas) y hasta 76 veces (en el peor escenario hacia 2100).
Las áreas más densamente pobladas y con mayores tasas de envejecimiento acelerado en el sur global serán el epicentro de esta crisis. Sin embargo, como alerta otra revisión a nivel estructural, estamos "en pañales". Existe una brecha monumental en las políticas públicas y los planes de acción, y las ciudades no están diseñadas para ancianos en un clima hostil.
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- La noticia El cuerpo humano tiene un límite térmico y estamos a punto de superarlo: el "calor incompensable" amenaza a millones de mayores fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .


