Los adolescentes suelen ser un poco reacios a ir de vacaciones con sus padres. No es que no los quieran, pero están en esa etapa de sus vidas en las que las conexiones sociales con sus iguales (otros adolescentes) son esenciales para su desarrollo. Por eso, pasar una semana encerrados en un hotel con sus padres podría no ser lo más apetecible para ellos. La solución estaría en dejarles un poco de libertad, pero las encuestas apuntan a que son pocos los padres que están dispuestos a hacer eso. Y ahí está el problema; ya que, según una encuesta publicada recientemente por investigadores de la Universidad de Michigan, esa libertad, siempre dentro de ciertos límites, es muy necesaria para que los adolescentes puedan tener un desarrollo social y mentalmente saludable.
Las cifras. En la encuesta, realizada a más de 1.000 padres estadounidenses con hijos de 13 a 18 años, menos de la mitad declararon que se sentirían cómodos dejando a sus hijos solos en la habitación del hotel mientras ellos desayunan. Además, menos de un tercio permitirían que sus adolescentes fuesen solos a una cafetería y solo 1 de cada 5 dejarían que se paseasen solos por un parque de atracciones. En definitiva, los padres de hoy en día son muy sobreprotectores con sus hijos adolescentes cuando están en un lugar desconocido, como ocurre en vacaciones.
Aunque la encuesta se haya hecho solo a padres de Estados Unidos, los resultados podrían extrapolarse a otros países. De hecho, los autores de la investigación ven cierta correlación con una serie de perjuicios en todo occidente.
En Xataka De los "padres helicóptero" al "averígualo por las malas": así es la crianza FAFO que divide a los expertos Más dificultades laborales y menos independencia. En los países occidentales, los adolescentes de hoy en día tienen menos probabilidades que antes de encontrar un trabajo a tiempo parcial o de ir solos por la calle, ya sea a pie o en bicicleta. Según un estudio de 2023, todo esto parece tener una correlación temporal con las tendencias actuales de sobreproteger a los hijos. Y claro, viendo la nueva encuesta, es algo que pasa especialmente en periodos como las vacaciones. Es un estudio observacional y no se puede establecer una causalidad más allá de la correlación y la casualidad. Sin embargo, consideran que hay motivos psicológicos de sobra para creer que sí puede existir esa relación.
Las causas. La adolescencia es un periodo de muchos cambios cerebrales. Se alcanza el pico de la poda sináptica, en la que se eliminan las conexiones cerebrales que no se han usado prácticamente antes y se refuerzan las más necesarias. En la segunda parte de Inside Out, la película de las emociones de Pixar, se escenifica muy bien con una bola de demolición. Todo esto lleva a que los adolescentes empiecen a crear su personalidad. Y como buenos animales sociales que somos, eso se hace interaccionando con otras personas más allá de sus familias.
Hay incluso estudios que señalan que durante la adolescencia el cerebro se programa para prestar más atención a cualquier voz que no sea la de la madre, mientras que en la infancia pasa todo lo contrario. Estamos programados para eso. Por otro lado, es una época en la que poco a poco aprendemos a ser independientes, precisamente por lo mismo.
Soluciones durante las vacaciones. Es lógico que los padres quieran proteger a sus hijos. Sin embargo, si interfieren en esa programación en la que las interacciones sociales y la independencia son tan importantes, se puede alterar el desarrollo normal de los adolescentes.
Se puede disfrutar de tiempo de calidad sin necesidad de estar juntos todas las vacaciones La verdad es que, poco a poco, los padres van dejando más independencia a sus hijos a medida que se hacen mayores. Sin embargo, en vacaciones, cuando todos están fuera de su zona de confort, suele haber más miedos en ese aspecto, como es absolutamente lógico. Por eso, los expertos recomiendan llegar a un término medio. Se puede planificar el destino de vacaciones para que el alojamiento esté en un lugar seguro, en el que los adolescentes puedan dar pequeños paseos sin sus padres. Esto, lógicamente, se debe hacer bajo supervisión. Por ejemplo, es buena idea pedir que vayan mandando mensajes cuando lleguen a su destino o acordar un lugar para reunirse en un tiempo prudencial.
La parte positiva. El resultado más optimista de esta encuesta es que dos tercios de los padres reconocieron que confían en que sus hijos obedezcan a sus restricciones. Por eso, si se llega a ese término medio, es muy probable que los hijos colaboren. No se trata de que padres e hijos pasen sus vacaciones de forma totalmente independiente, pero sí de que unos no se conviertan en una extensión de los otros. Si los adolescentes disponen de algo de tiempo para explorar en libertad, puede tener muchos beneficios a largo plazo para su salud mental. Eso es lo que opinan los expertos.
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- La noticia Tus hijos adolescentes no quieren pasar las vacaciones contigo. Y la ciencia dice que hay que dejarles (con matices) fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



