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Se acabó el chollo de generar texto con la IA e intentar engañar a tu jefe o profesor: pronto sabrá (al 100%) que ha sido ChatGPT

Se acabó el chollo de generar texto con la IA e intentar engañar a tu jefe o profesor: pronto sabrá (al 100%) que ha sido ChatGPT

Claude acaba de abrir una veda que probablemente empiece a contagiar al resto de IAs. Desde hace unos días, el modelo de Anthropic ha empezado a implementar una marca de agua invisible en todos los textos que genera. El objetivo no es otro que impedir a los usuarios engañar a jefes, profesores y buscadores con contenido generado por inteligencia artificial. Aparentemente, los párrafos y frases que cree la IA no tendrán ningún cambio, pero el modelo insertará una pequeña marca para que, con una simple herramienta, se pueda comprobar si ha sido generado o no por una inteligencia artificial.

Esto lleva tiempo haciéndose con las imágenes IA, las cuales, en casi todos los modelos de lenguaje incluyen esta marca de agua para comprobar de forma sencilla si se trata de una foto real o una creada por IA. Ahora este método llega al texto. Y, aunque no está recibiendo buenas críticas por parte de los usuarios, todo apunta a que muchas más IAs lo van a implementar de un momento a otro.

Desde hace años, existen herramientas que analizan textos para saber si estos han sido creados con IA, aunque no tienen una precisión contrastada. Pueden marcar como IA textos que han sido escritos al 100% por humanos, y basa su eficacia en la forma de redactar que tiene la inteligencia artificial. Claude quiere acabar con esta ambigüedad para que, quien quiera comprobar si le están engañando, pueda hacerlo.

Y es que, desde tiempo, la IA se está utilizando para redactar documentos oficiales, emails, trabajos de la universidad y artículos periodísticos. Y si bien es lícito, muchos de estos "autores" se atribuyen la hazaña dejando ver que dichos textos salen de su puño y letra.

Profesores, jefes y usuarios de todo el mundo llevan años intentando utilizar herramientas para detectar los textos IA, pero, como hemos dicho, no son lo suficientemente precisos para poder acusar a alguien del uso de la inteligencia artificial. Algunas de estas herramientas clasifican como IA párrafos de libros escritos hace 500 años, por lo que su precisión está lejos de poder acusar con firmeza de un engaño.

IA

La ambigüedad con los textos generados por la IA está a punto de acabar

Claude ha sido la primera, pero no se espera que sea la única. Abrir la veda con esta marca de agua invisible es un movimiento delicado, pues de forma casi automática, los usuarios se mueven a otros modelos de lenguaje que no revelan la procedencia. La mala noticia para quienes hayan hecho esto es que toda la industria aboga por lo mismo: todas las compañías acabarán implementando algo parecido.

Es cuestión de tiempo que ChatGPT, Gemini, Grok y todo el resto hagan lo mismo que Claude con los textos IA, dejando a los usuarios sin posibilidad de engañar a sus jefes o profesores. Estos podrán utilizar las herramientas de la propia compañía para saber si ese texto ha sido generado por algún modelo de lenguaje. Y lo mejor, sin dudas ni ambigüedades de por medio.

Gracias a esto, buscadores como Google, por ejemplo, tendrán la posibilidad de encontrar artículos redactados por IA que se hacen pasar por textos legítimos de una forma increíblemente precisa, valorando párrafos como el que estás leyendo e impidiendo fraudes a nivel global.

Al momento de escribir estas palabras, solo Claude ha implementado este sistema, pero es cuestión de poco tiempo que otras IA de todo el mundo empiecen a sumarse al carro y que a muchos se les acabe el chollo de hacer pasar los textos IA por sus propias palabras.

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