El 19 de octubre de 2026, Luc Goulet, presidente de Producteurs et productrices acéricoles du Québec (PPAQ), reunió a la prensa y dijo ocho palabras que dieron la vuelta a los medios canadienses: "nuestra reserva estratégica [de sirope] se ha quedado a cero". Sé que una reserva estratégica de sirope parece un chiste, pero tiene tanto sentido que lo que explica Goulet es un enorme problema.
Canadá produce más de tres cuartas partes del sirope del mundo y nueve de cada 10 de esos litros salen de Quebec. De hecho, allí, las 8.400 empresas del sector funcionan como un cártel que reparte la producción y vende de forma conjunta. Esa reserva estratégica es el "enlace" del aceite de oliva: el mecanismo de reserva que ayuda a controlar el precio.
Eso es lo que se ha quedado a cero. Y, paradójicamente, ha sido por un éxito.
La OPEP del sirope. El mecanismo es sencillo: lo que no se vende un año, se pasteuriza y se almacena. Lo pagan con una cuota propia los mismos fabricantes. La reserva se creó en el año 2000 porque la cosecha de sirope depende, como todo, de ciertas condiciones climáticas. La posibilidad de que algún año no hubiera suficiente sirope para todos estaba ahí.
Ocurrió, de hecho, en 2008. Y, en 2012, se descubrió un estrambótico robo de unos 10.000 barriles en el almacén de Saint-Louis-de-Blandford. Pero esa es otra historia (que tiene serie y todo).
En Xataka Parece miel, huele a miel, sabe a miel, no es miel: el fraude en las importaciones que asola a Europa Entonces, ¿qué ha pasado ahora? ¿Por qué es un éxito? En primer lugar, ha pasado que la demanda ha crecido muchísimo. Las ventas de la agencia pasaron de 52,9 millones de libras en 2002 a 202 millones en 2025. Eso ha hecho que, pese a que la producción ha crecido (la de 2026, sin ir más lejos, ha sido la segunda mejor de la historia), no tengan suficiente sirope.
Sobre todo, por dos cosas: el miedo a los aranceles que finalmente pueda ir introduciendo Trump y el hecho de que en 2026 el acuerdo de precios vivía su último año y (por eso) los compradores acapararon con todo ante la perspectiva de que se revisaran al alza.
Lo que ha ocurrido es que todo ese sirope ha dejado de almacenarse en Quebec para almacenarse en los almacenes de los compradores y de sus clientes estadounidenses. Los transformadores también han aumentado sus reservas ante la posibilidad de que no haya sirope en el mercado.
Así que, según los datos del PPAQ, los últimos barriles saldrán del sistema en febrero. El problema es que hasta marzo no suele empezar la cosecha y nadie tiene muy claro cómo irá (depende, en buena parte, de las condiciones climáticas del invierno y la primavera).
El mundo se arriesga a vivir un 2027 un poco menos dulce de lo normal.
¿Y por qué nos debería importar todo esto? En primer lugar, porque tener una reserva estratégica de sirope es algo graciosísimo (por mucho sentido que tenga) y, en segundo lugar, porque este "test" de estrés del sistema PPAQ es un buen laboratorio de nuevas formas de gestión para nuestro "sirope de arce", el aceite de oliva.
El cambio climático nos está poniendo a todos contra las cuerdas. Ninguna idea está de más.
Imagen | Patrick Tomasso
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- La noticia Mientras otros acumulan petróleo o tierras raras, Quebec tiene una reserva estratégica de sirope de arce. Y se acaba de quedar a cero fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .



