El Apple Park tiene ese aura de edificio mítico que se nota cada vez que Apple presenta algo y nos asomamos a verlo. Incluso cuenta con un centro de visitantes para admirar (a Apple) y el propio edificio. Para los miles de empleados que trabajan allí es la oficina de todos los días, pero todo arrancó sobre el papel, con Steve Jobs presentando el proyecto ante el ayuntamiento de Cupertino.
El solar que tenía Apple por delante estaba cubierto de asfalto y tenía muy poca vegetación. Steve Jobs quiso darle la vuelta a eso, y en su primera reunión con Norman Foster (el arquitecto) ya tenía claro que en medio del parque tenía que haber un huerto de frutales, una idea que le recordaba a su juventud.
La zona del Apple Park antes de su construcción Un Apple Park en proyecto desde 2006
Todo empezó el 18 de abril de 2006, hace veinte años. Fue cuando Jobs se plantó ante el ayuntamiento de Cupertino para explicar que el negocio de Apple se había triplicado en pocos años y que la plantilla en la ciudad había crecido muchísimo.
Hacía falta un campus nuevo. Las oficinas del famoso One Infinite Loop se habían quedado pequeñas. Los primeros proyectos del Apple Park hablaban de una superficie de 20 hectáreas (unos 28 campos de fútbol) para alojar a 3.500 empleados.
Steve Jobs presentando el proyecto en 2006 Steve Jobs volvió a ese mismo ayuntamiento en junio de 2011 con un proyecto bastante más grande. Un único edificio con capacidad para 12.000 personas. Entre una cita y otra hubo una llamada. En el verano de 2009 Norman Foster recibió una llamada de teléfono de Steve Jobs pidiéndole ayuda. Tres semanas después ya estaba allí con él para definir el proyecto.
Norman Foster es uno de los arquitectos más reconocidos del mundo. Tiene fama de levantar edificios grandes y de aire industrial. Un lenguaje visual muy cercano al de Steve Jobs y al de Jony Ive, que entonces dirigía el diseño de Apple.
El solar de partida donde se iba a situar el Apple Park estaba cubierto de asfalto y apenas había paisajismo. Los terrenos, además, habían pertenecido antes a Hewlett y Packard, los fundadores de HP, a quienes Jobs siempre admiró.
Un anillo para devolverle el suelo a los árboles
Steve Jobs quería un campus distinto a todo lo anterior. Como referencia tenía el paisaje natural de California y los campus de la Universidad de Stanford. Su plan era un único edificio que mezclara la tecnología con la naturaleza. Norman Foster y Jonathan Ive dibujaron los primeros bocetos probando formas, tamaños y ubicaciones hasta quedarse con un círculo.
Buena parte del aparcamiento se fue bajo tierra, con más de 2.000 plazas que dan directamente al edificio principal. El anillo. Por arriba queda lo que vemos en todas las keynote. Un edificio con forma de círculo perfecto. En realidad son ocho edificios conectados entre sí. La idea era que el movimiento por el círculo favoreciera que los empleados colaborasen entre ellos.
Aunque el anillo destaque mucho desde una vista aérea, a pie de suelo se funde con el fondo y hace de horizonte dentro del paisaje. En el centro del anillo está el famoso lago para meditar, el arcoíris, cafeterías para los empleados...
El frutero de América que recordaba Jobs
En el centro de todo está el parque, que reúne miles de plantas, y se encuentra el huerto de frutales. Steve Jobs lo quiso por un recuerdo de su juventud, y Norman Foster cuenta que en la primera reunión Steve se lo describió como "el frutero de América" de aquellos años.
Zona del huerto en el Apple Park Jobs quería recuperar también el paisaje de la California que recordaba de joven, cuando Silicon Valley estaba lleno de huertos. Por eso fue bastante detallista con los árboles que quería en el Apple Park.
- Entre ellos estaban los albaricoques.
- Pero el huerto terminó reuniendo 37 variedades de frutas.
- Ciruelos, caquis, cerezas y hasta 17 variedades de manzanas.
Parte de esa fruta se utiliza para alimentar a los empleados en el propio campus. Y hay un detalle curioso. Tim Cook llevó a un podcast una mermelada de manzana hecha con las manzanas cultivadas en el Apple Park. Se produce allí mismo, aunque está prohibido recolectar la fruta por uno mismo. Solo puede hacerlo el personal autorizado para ello, que luego se encarga de aprovecharla de diferentes maneras en las cafeterías.
Tim Cook dando una manzana a Pikachu Un parque que desde fuera casi no se ve
El Apple Park también ha recibido críticas, y la más repetida es lo aislado que se siente. Steve Jobs lo imaginó como algo que pertenecería a la comunidad. Un elemento más del barrio. La realidad es que el edificio está completamente rodeado de árboles y prácticamente oculto para quien pasa por fuera. Puedes estar pasando junto a él por la carretera y no ver nada.
Vista de Apple Park desde la carretera de acceso Además, los empleados tienen un servicio de autobús propio y dentro encuentran comida, cafeterías, gimnasios e incluso clínicas médicas, así que rara vez necesitan salir. Por lo que esa fama de edificio inalcanzable es, en cierto modo, certera.
Steve Jobs murió ese mismo año 2011, meses después de enseñar el proyecto, y se quedó sin ver el edificio terminado. Aún queda ese huerto. El que pidió antes de que hubiera una sola piedra puesta. Y también el teatro que lleva su nombre en su honor. Ahora, la próxima vez que Apple nos enseñe el Apple Park desde el aire, sabremos un poco más sobre las zonas que tiene. Y, sobre todo, ese pequeño huerto que tanto le recordaba a Steve Jobs su infancia.
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- La noticia La mitad del terreno del Apple Park era asfalto. Ahora tiene un huerto por pura exigencia de Steve Jobs fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .



