Gadgets

La IA nos ha traído una pequeña revolución: nuestros gadgets son más hackeables y nuestros que nunca

La IA nos ha traído una pequeña revolución: nuestros gadgets son más hackeables y nuestros que nunca

La IA nos ha traído una pequeña revolución: nuestros gadgets son más hackeables y nuestros que nunca

Hasta hace poco, abrir un gadget pedía una carrera técnica o al menos muchos años de foro, muchas horas y muchas pestañas abiertas. Ahora eso ha cambiado porque un chatbot y unos cuantos ratos tontos bastan para poder hacer lo que nos venga en gana con nuestro micrófono, nuestra webcam o nuestra tablet. O al menos para hacer mucho más de lo que el fabricante contempló.

Hace unos días, Chaz Schlarp contó lo que Claude Opus 5 le había hecho a cinco periféricos de su mesa. En total, trece horas de la máquina, casi cien mensajes suyos y las noches de dos semanas invertidas en ello.

Qué ha ocurrido. Gracias a esos ratos con Opus descubrió que la Insta360 Link puede seguir grabando aunque el LED verde esté apagado. El micrófono, un Shure MV7, el de tantas mesas de podcast, trae de serie una consola de 48 comandos por USB con la que se puede dejar el botón de silencio inútil y el piloto de mute mintiendo. Como el micro habla por el mismo canal que un teclado, un "Permitir" en Chrome sirve para hablarle desde una web. Schlarp ya se lo ha enviado a los fabricantes.

El contexto. Rootear una tablet sin método público era un hilo de foro que se moría en 2022. Desmontar el firmware de un micro, cosa de quien ya sabía leer binarios y tenía paciencia. Meter software en un periférico era un trabajo inmenso porque cada modelo pedía su propia ingeniería. Ese coste por modelo era un muro extra al que ya suponía querer meter mano al cacharro.

"Es como una droga": los agentes de IA nunca duermen, así que los fundadores de las startups tampoco En Xataka "Es como una droga": los agentes de IA nunca duermen, así que los fundadores de las startups tampoco

En cifras. Eric Pardee, cuyo caso contamos ayer, pagó 114 dólares por su Kindle Fire HD 10 pero hacerla suya de verdad le costó 266 en tokens. Claude se plantó por su filtro de ciberseguridad, pero Kimi encontró el agujero y GLM-5.3 tardó un día en quitar cien paquetes de Amazon de su interior (los que apagaban el kiosco) para darle el control al dueño.

Dice Pardee sobre este caso que tras dos décadas en tecnología todo lo que hizo fue preguntar, insistir y pasar el relevo.

Y el ratón. OpenLogi es otra versión del mismo movimiento. Si compras un ratón MX de Logitech necesitas su app oficial para mapear los botones, y esa app te pide cuenta y telemetría. Un proyecto de código abierto se ha saltado el peaje entero. Sin exploits ni agujeros: simplemente, escribir el software que el fabricante no quería escribir ya no cuesta una empresa.

La ingeniería que antes era necesaria tener para poder meter mano a nuestros cacharros ahora es poco más que hacer preguntas e insistir.

Sí, pero. La lectura fácil es que hemos ganado. Y en parte sí: durante muchos años el argumento contra el derecho a reparar ha sido que la gente normal no sabría hacerlo, y ese argumento acaba de morir. Pero no está de más ver de dónde viene la victoria: nos hemos hecho dueños de nuestros cacharros alquilándole la capacidad a un tercero que decide qué modelos hay, qué filtros llevan y cuánto cuesta cada intento.

Hemos cambiado un candado que no sabíamos abrir por una llave que no fabricamos nosotros. Es mucho mejor que antes. Pero también tiene su letra pequeña.

Imagen destacada | Đào Hiếu

En Xataka | Se llama Ox Alpha, es el nuevo modelo de IA causando sensación y nadie sabe quién está detrás de él

- La noticia La IA nos ha traído una pequeña revolución: nuestros gadgets son más hackeables y nuestros que nunca fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .

Información compartida por Technology Newz.

Artículos relacionados