Juan Luis Arsuaga, especialista en evolución humana, no es economista, y cuando le preguntan por la inteligencia artificial, contesta con lo que sabe: la historia. “Ojalá esta vez no ocurra, pero no hay precedentes de un cambio de modelo económico que no produzca conflictos”, ha dicho en una entrevista.
Para Arsuaga, el problema empieza cuando cambia la estructura económica y parte del trabajo humano deja de hacer falta, más que cuando una máquina aprende a hacer una tarea. Queda por saber qué pasa con quien deja de ser necesario y quién gana con ello.
Un 46 % más de producción, un 12 % más de salario: la última vez que cambió el modelo
Entre 1780 y 1840, la producción por trabajador en Gran Bretaña creció un 46 % (estimación de Nicholas Crafts y Knick Harley) y el salario real un 12 % (la de Charles Feinstein).
El historiador económico Robert Allen bautizó ese periodo como la "pausa de Engels", por Friedrich Engels, que describió la situación de la clase obrera inglesa en 1845. Según su estudio de 2009, la tasa de beneficio de los empresarios se duplicó mientras los sueldos casi no se movían, y solo hacia mediados del siglo XIX los salarios alcanzaron a la productividad: entre 1840 y 1900, la producción por trabajador aumentó un 90 % y el salario real un 123 %. Allen lo atribuye a la acumulación de capital, que tardó en ponerse a la altura del progreso técnico.
Juan Luis Arsuaga No todos los economistas aceptan que existiera esa pausa. Crafts sostiene que la participación del trabajo en la renta nacional pasó del 57,1 % en 1790 al 59,2 % en 1840, es decir, subió ligeramente, mientras que la serie de Allen la baja del 56,2 % al 49,0 %, y dice que esta choca con todas las demás estimaciones. Se discute con datos de hace dos siglos.
Del conflicto sí hay registro. En 1811, los tejedores de medias de Nottinghamshire intentaron negociar salarios más altos y que los fabricantes dejaran de producir los llamados cut-ups, prendas más baratas que exigían menos destreza y pagaban menos.
Al fracasar la negociación, rompieron 63 bastidores en Arnold y unos 200 más en el condado en tres semanas. Según Kevin Binfield, que ha estudiado el movimiento, los luditas no se oponían a la tecnología en sí, sino al uso de máquinas existentes de maneras que recortaban salarios y producían ropa de mala calidad. El Parlamento convirtió romper bastidores en delito capital, el Gobierno envió a unos 14.000 soldados al centro de Inglaterra y unas dos docenas de luditas acabaron en la horca.
¿Cuántos empleos están en juego? Depende de quién haga la cuenta
La Organización Internacional del Trabajo y el instituto polaco NASK calcularon en 2025 que uno de cada cuatro empleos del mundo (el 24 %) está en ocupaciones expuestas a la IA generativa, una cifra que sube al 34 % en los países de renta alta. Los más expuestos son los puestos administrativos, y lo más probable, dicen, es la transformación de los empleos, no su sustitución.
El FMI había medido en enero de 2024 casi el 40 % del empleo mundial y en torno al 60 % en las economías avanzadas. En estas últimas, según el análisis de su directora gerente, más o menos la mitad de los empleos expuestos podría salir ganando con la IA y la otra mitad sufrir menos demanda, salarios más bajos o menos contratación. Añadía que, en la mayoría de los escenarios, la IA probablemente agravará la desigualdad general.
Exposición no equivale a pérdida de puestos. Funcas estimó en 2026 que la IA podría destruir entre 1,7 y 2,3 millones de empleos en España entre 2025 y 2035, con un abanico de 700.000 en el escenario más optimista a más de 3,5 millones en el más pesimista. Suma además unos 1,61 millones de empleos nuevos ligados a la IA (cifra de otros estudios, con un horizonte algo distinto, 2023-2033), de modo que en el escenario central quedaría una pérdida neta de unos 400.000.
En Xataka OpenAI todavía no sabe qué forma tendrá el trabajo con la IA, así que ha decidido cobrarte por todas Por ahora, los datos de empleo no detectan destrucción
Eso son proyecciones; lo ocurrido lo recoge el Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo que elaboran Fedea y BBVA Research, publicado en septiembre: algo más del 30 % del empleo en España está en ocupaciones muy o bastante expuestas a la IA generativa, y desde 2022 el empleo ha crecido más en ellas que la media. Florentino Felgueroso, de Fedea, dice que no observan desplazamiento de empleo por la IA.
Los autores de BBVA Research, Rafael Doménech y Juan Ramón García, piden no sacar todavía conclusiones causales: los efectos, advierten, no son automáticos ni homogéneos. Los más expuestos son los trabajadores de 25 a 34 años y los titulados (más del 40 % de quienes tienen estudios superiores, frente al 15 % de quienes tienen la ESO, Educación Secundaria Obligatoria, o menos).
El análisis añade que el PIB por ocupado apenas ha variado desde finales de 2019 y que la productividad por hora ha subido un 2,4 %. La nota no ofrece cifras de salarios.
Más miedo donde hay menos formación
En mayo, el análisis de la Dirección General de Economía y Finanzas de la Comisión Europea partió de una encuesta a 21.207 personas de 18 Estados miembros y cuatro países candidatos, hecha en febrero y marzo.
Alrededor del 54 % usa herramientas de IA y algo menos de la mitad de ellas lo hace en el trabajo; el uso es mayor entre directivos y profesionales. Entre los ocupados que la usan en su empleo, el 41 % teme ser desplazado (un 14 % mucho y un 27 % algo), y ese temor es mayor entre operarios, personas de menos renta y menos formación, y jóvenes. Según el texto, la adopción desigual corre el riesgo de ampliar las disparidades económicas dentro de los mercados laborales y entre regiones. No estima el efecto neto sobre el empleo.
En España, según ADP Research (39.000 trabajadores de 36 países), el 15 % usa IA a diario y el 11 % cree que acabará sustituyéndolo.
Bruselas anunció el 22 de julio un grupo de expertos de alto nivel para estudiar cómo transforma la IA el empleo. Entre las tres prioridades de su estrategia social figuran gestionar esos efectos y reducir las desigualdades. La información publicada no dice cuándo empezará a trabajar.
Imágenes | Wikipedia y GPT Image con edición
- La noticia Juan Luis Arsuaga, antropólogo, sobre la IA: “Ojalá esta vez no ocurra, pero no hay precedentes de un cambio de modelo económico que no produzca conflictos” fue publicada originalmente en Genbeta por Redacción de Genbeta .

