La economía de medio mundo, especialmente la estadounidense, está metiendo cientos de miles de millones de dólares en la construcción de centros de datos. Cuando algo así ocurre –tantísima inversión en un solo sector–, ese dinero, esos trabajadores y esos materiales tienen que salir de algún sitio. Lo que se dedica a levantar esos centros de datos deja de dedicarse a otra cosa.
La pregunta que lleva tiempo flotando en el aire es "cuánta otra cosa", y a eso responde el último informe de Axios Macro, que recoge un análisis de Jessica Rindels y David Mericle, economistas de Goldman Sachs.
En cifras. El tamaño del boom:
- La inversión en IA va a rondar los 600.000 millones de dólares este año.
- Eso equivale a casi el 2% del PIB de Estados Unidos, 32,38 billones proyectados para 2026.
- Supone el 10% de toda la inversión empresarial del país.
- Y el 15% de la inversión en equipamiento.
Son cifras que justifican por qué medio sector financiero lleva tiempo preguntándose qué está dejando de financiarse por el camino.
En Xataka Los centros de datos tienen un problema de fondo: una compañía china acaba de convertir su energía en piezas prefabricadas Entre líneas. Goldman ha identificado dos vías de desplazamiento principales:
- La primera es que las propias tecnológicas y sus clientes están recortando otro gasto en tecnología para pagar la factura de la IA. Un departamento tecnológico que de repente afronta enormes gastos en tokens de IA lo hace a costa de reducir su gasto en software o en hardware. Eso no varía el PIB total porque es dinero que cambia de bolsillo, no dinero que desaparece.
- La segunda dice que los márgenes brutos de construir un centro de datos duplican a los de un proyecto no tecnológico. Incentivo cristalino para que mano de obra y material de construcción migren hacia los centros de datos y dejen huérfanos otros proyectos. Mismo hilo conductor que con el RAMaggedon.
Sí, pero. Toda narrativa de inversión tiene sus costuras, y esta también tiene un matiz que desmonta la idea de que la IA lo está engullendo todo: la demanda de capital de las hyperscalers ha disparado la emisión de deuda ligada a la IA, y eso encarece la financiación para todo el tejido empresarial, sea tecnológico o no.
Sin embargo, Goldman dice que ese encarecimiento es de solo el 0,05%. Así que tanto quienes dicen que la IA está impulsando gran parte del crecimiento del PIB como quienes dicen que está ahogando al resto de la economía están exagerando, según Goldman Sachs.
Y ahora qué. El dato que debería preocupar a cualquiera expuesto a construcción o industria es el de los márgenes. Si levantar un centro de datos sigue siendo el doble de rentable que cualquier otro tipo de obra, los contratistas van a seguir priorizándolos sobre todo lo demás.
Y ese desequilibrio va a pesar mucho en sectores concretos: construcción, ingeniería y suministros eléctricos.
Imagen destacada | Taylor Vick en Unsplash
- La noticia Goldman Sachs ha hecho las cuentas del boom de la IA y hay un ganador inesperado: la construcción no tecnológica fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .



