Parece que el cobre es ahora mismo el metal más codiciado de España, y no por sus joyeros (el oro sigue teniendo el mayor valor refugio, claro, pero ni es tan accesible ni tan común). La razón: están robándolo por toneladas. La Generalitat está negociando con el Gobierno central un cambio en el Código Penal para que los ladrones de cable acaben directamente en prisión, sin escalas.
Lo confirmó esta semana la consellera portavoz, Sílvia Paneque: quieren dejar de tratar el robo de cobre como un simple hurto patrimonial. Al fin y al cabo, hacerlo no es como llevarse un bolso: paraliza trenes, apaga semáforos y deja pueblos enteros sin línea telefónica. Pero, ¿tanto cobre se está robando? Ni te lo imaginas.
Un tirón de dos toneladas. Para tener perspectiva del problema, basta un ejemplo reciente: en Lleida, los Mossos d'Esquadra pillaron a dos hombres cortando cable junto a la vía entre Lleida y Puigverd. Nada de guante blanco, cizalla y furgoneta.
Los agentes los relacionaron enseguida con otro robo del día anterior: dos toneladas de cable, sustraídas de un almacén de Adif en Raimat. Entre los dos, llevaban tres meses vendiendo cobre a chatarrerías de la comarca, a 10 euros el kilo. Uno de ellos, además, arrastraba otro robo de mediados de septiembre, valorado en 5.500 euros.
La R3, la línea gafada. Ningún tramo sufre tanto como la R3 de Rodalies, entre L'Hospitalet y Puigcerdà: 63 robos de cable solo en 2026. El Ministerio de Transportes activó un contrato de emergencia de 17 millones de euros para comprar 70 kilómetros de cable de repuesto y sumar cámaras de vigilancia. La reapertura completa se ha retrasado hasta enero de 2027.
Cada corte deja sin tren a miles de viajeros del Vallès, Osona y el Ripollès, condenados al autobús de sustitución. La Estación de Francia, en Barcelona, sumó seis robos en apenas diez días este mismo mes, y un robo en Vinaixa llegó a provocar un incendio que dejó semanas sin servicio dos líneas enteras. El Ministerio de Transportes pide endurecer las penas para plantar cara a situaciones así.
En Xataka El cobre está en máximos, así que ya hay bandas criminales asaltando los cementerios de Galicia para llevárselo El saqueo, en cifras. En 2024, las fuerzas de seguridad ya registraron 4.333 robos de cableado de cobre en toda España, un 87% más que cinco años antes, con 978 detenidos: el doble que en 2019. Castilla-La Mancha encabezaba entonces el ranking, con 799 casos, seguida de Andalucía, con 745. Lo nuevo en 2026 es la velocidad: durante el primer semestre se alcanzaron las cifras de años enteros.
Solo en Cataluña, Adif presentó 229 denuncias entre enero y agosto. En todo 2025 fueron 184. El verano empezó con la desarticulación de una organización internacional con 39 personas detenidas en las provincias de Ávila, La Rioja y Córdoba, con 134 kilómetros de cable robado, lo que sumaba 157 toneladas y un valor económico superior a un millón de euros. Solo recuperaron 22 toneladas, un ínfimo porcentaje. La organización, asentada en Córdoba y formada por ciudadanos del este de Europa, almacenaba el material en naves de Logroño, Francia y Portugal antes de moverlo hasta Rumanía. Y el verano ha terminado con la Operación de Alto Impacto CERES 2.0, detectando 26 infracciones y kilos de cable de cobre robado en varias chatarrerías de La Sagra (Toledo).
Cataluña no está sola. A nivel estatal, Adif contabilizó 409 denuncias por robo de cable entre enero y junio, récord para un primer semestre desde que existen registros comparables, en 2018. Solo 2025 se le acerca, con 462 en todo el año. Cataluña concentra cuatro de cada diez robos, muy por encima de su media histórica (27,7%). Le siguen Aragón, el País Vasco y Castilla-La Mancha, con bastante distancia. Es fácil preguntarse: si es tan fácil monitorizar una maleta perdida mediante un Airtag escondido, ¿por qué España es tan sensible a las sustracciones de kilos y kilos de infraestructura?
El por qué. La explicación económica es sencilla: el cobre marca precios históricos. A finales de septiembre cotiza en torno a los 6,8 dólares la libra, casi un 50% más que hace un año, tras superar en septiembre los 14.500 dólares la tonelada en la Bolsa de Metales de Londres. La demanda de los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial, los coches eléctricos y la escasez minera en Chile empujan el precio hacia arriba sin freno a la vista. Cuanto más vale el metal, más rentable resulta cortar un cable con una sierra y venderlo por kilos en la chatarrería de turno. El paladio ya provocó una fiebre parecida con los catalizadores de coche.
La letra pequeña. El artículo 240.2 del Código Penal castiga con entre dos y cinco años de cárcel el robo con fuerza de cableado esencial, pero solo si hay "quebranto grave". El problema: la mayoría de robos de cobre se cometen sin forzar ninguna entrada, así que la ley los cataloga como simple hurto, un delito leve que no lleva a prisión salvo que el ladrón acumule tres condenas firmes, gracias a la reciente ley catalana contra la multirreincidencia, que desde abril permite hasta tres años de cárcel al margen del valor sustraído.
Por eso el Ministerio de Transportes propone ahora este subtipo agravado, con penas de entre dos y seis años, específico para robos que afecten a la circulación ferroviaria. Y Cataluña quiere que se pise el acelerador en este proceso. Todavía queda en el recuerdo esa banda de ladrones ingleses que llegó a robar 97 kilómetros de cable de cobre en 2020 y dejó sin luz a 45.000 familias. Los trenes británicos acumularon después 72.000 minutos de retraso en un solo año por este delito; los alemanes perdieron 700 horas; los belgas vieron cómo las sustracciones se disparaban un 300%.
En el mercado del oro ya se recurre a marcadores de trazabilidad para que las pruebas radiológicas evidencien a qué pieza original pertenece. El problema es que el cobre, irónicamente, es "demasiado" barata para según qué procedimientos. El cobre robado no debería cobrarse, claro, pero en esas estamos.
- La noticia En Cataluña se está robando tanto cobre que quieren tomar una decisión: que los ladrones vayan a la cárcel fue publicada originalmente en Xataka por Isra Fdez .



