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Cultivar comida en la Luna y en Marte pasa por un aliado inesperado: los hongos

Cultivar comida en la Luna y en Marte pasa por un aliado inesperado: los hongos

Cultivar comida en la Luna y en Marte pasa por un aliado inesperado: los hongos

Si se quieren establecer comunidades humanas en la Luna o en Marte, es esencial buscar formas de cultivar alimentos allí mismo. No es viable transportar comida suficiente desde la Tierra, así que los futuros colonos lunares o marcianos deberían alimentarse de lo que da la Tierra. O el regolito, mejor dicho. El problema es que dicho regolito es muy pobre en nutrientes, por lo que dificulta el crecimiento de cualquier planta sobre él. Además, las radiaciones cósmicas, las temperaturas extremas y la falta de agua someterían a los cultivos a un estrés como mucho comparable al de los grupos de whatsapp de padres del cole. 

Dejando a un lado este chiste tan de septiembre, está claro que hay que buscar formas de solucionar este problema y que hay que hacerlo con tiempo. Por eso, un equipo de científicos brasileños y estadounidenses ya se ha puesto manos a la obra y ha sugerido que la clave podría estar en los hongos. Pero no hablan de comer champiñones, sino de buscar hongos que ayuden a crecer a las plantas. 

El principal problema. Tanto el regolito lunar como el marciano son pobres en formas asimilables de nutrientes esenciales para las plantas, como el nitrógeno, el potasio o el fósforo. En cambio, sí que son ricos en metales como el hierro, que no pueden ser aprovechados por las plantas en las formas que se encuentran en el regolito, y el aluminio, que puede ser muy tóxico para ellas. En el caso del regolito marciano, también hay otros compuestos tóxicos llamados percloratos, que lo hacen todavía más hostil. Por eso, es esencial buscar formas de hacer ese suelo más “amable” para los cultivos vegetales. 

De la Tierra al espacio. En realidad, el uso de hongos para mejorar los cultivos es algo que lleva más de 100 años haciéndose en la Tierra. De hecho, ocurre también naturalmente. Algunos hongos tienen la capacidad de asociarse con las plantas en una relación simbiótica beneficiosa para ambos. La planta le aporta azúcares al hongo, mientras que este la ayuda a protegerse del estrés y a absorber mejor los nutrientes del suelo. Es un win win. Los autores del estudio que se ha publicado este año no han hecho ningún experimento, sino que se han limitado a revisar la investigación que se ha hecho hasta ahora sobre el tema. Así, han visto que, sobre todo, hay dos grandes candidatos para esta misión.

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Trichoderma. Algunos hongos de este género son patógenos, por lo que se debe tener cuidado. Sin embargo, otros pueden ser muy beneficiosos para las plantas si se cultivan junto a ellas. Por un lado, convierten un suelo inhóspito en un lugar mucho más apto para los cultivos, ya que contribuyen a movilizar nutrientes y solubilizar minerales. Además, se ha visto que puede ayudar a las plantas a soportar ciertos tipos de estreses, como la salinidad.

Algo muy positivo es que se han realizado varios experimentos con Trichoderma en la Estación Espacial Internacional y se ha visto que resiste bien al vacío y la mayoría de condiciones inhóspitas del espacio siempre que sea en exposiciones cortas y esté bien protegido de la radiación.

Hongos micorrícicos. Las micorrizas son esas estructuras simbióticas en las que se asocian los hongos con las plantas. Normalmente los hongos se unen a las raíces y potencian su capacidad de absorber nutrientes que normalmente son inaccesibles para ellas. Incluso favorecen la absorción de metales como el hierro a dosis adecuadas y en formatos moleculares que sí son beneficiosos para las plantas. La absorción de nutrientes, además, es aún mejor cuando estos hongos se asocian con un tipo de bacterias conocidas como fijadoras de nitrógeno, por lo que sería ideal añadirlas también al regolito.

Por otro lado, los hongos micorrícicos aumentan la tolerancia a sequía, salinidad, falta de nutrientes y metales pesados e incluso ayudan a la planta a neutralizar moléculas dañinas que se generan por ese estrés. Finalmente, por si todo eso no fuese suficiente, tienen la capacidad de liberar una sustancia llamada glomalina, que agrupa las partículas del suelo y atrapa metales pesados, reduciendo su toxicidad. 

Aún queda mucho tiempo. Los estudios que se han analizado en esta revisión son de dos tipos. Por un lado, investigaciones en las que se analiza el papel de los hongos como mejoradores del suelo directamente en la Tierra. Y, por otro lado, trabajos que sí van destinados al futuro espacial, por lo que cultivan plantas con hongos en regolito simulado. No se ha hecho ningún experimento en regolito real, ni lunar ni marciano, por lo que ese sería el siguiente paso. Un paso para el que todavía falta mucho, como bien advirtieron los autores de la revisión en el momento de su publicación. 

Sea como sea, ya que es algo que se tardará mucho en conseguir, cuanto antes se empiece a investigar, mejor que mejor. Las prisas nunca son buenas consejeras, y menos aún cuando se trata de alimentarse en el espacio. 

Imagen | NASA/Human Systems Engineering and Development Division

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- La noticia Cultivar comida en la Luna y en Marte pasa por un aliado inesperado: los hongos fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .

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