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Christopher Nolan doma a Ulises: 'La Odisea' es una adaptación monumental, pero su héroe es menos complicado que el de Homero

Christopher Nolan doma a Ulises: 'La Odisea' es una adaptación monumental, pero su héroe es menos complicado que el de Homero
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El director se atreve a complejizar a los personajes tradicionalmente secundarios, pero no tanto al protagonista

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Si buscamos la definición de "héroe" en el diccionario, Ulises cumple con todos los requisitos. El protagonista de La Odisea se sacrifica en ocasiones en beneficio de una causa noble, es virtuoso y lleva a cabo hazañas extraordinarias, es valiente y arriesga. Pero si atendemos al detalle y profundizamos en lo que Homero creó hace unos 2.700 años, también encontramos lo que Emily Wilson tradujo en su versión del poema como "un hombre complicado". Lo que tendemos a saber o recordar sobre él es la superficie, sus bondades ensalzadas, y nos olvidamos de sus complejidades más humanas, lo que le convierte en una especie de antihéroe. Ulises es, como quedó por escrito una vez trasladada la oralidad de La Odisea al papel, "polytropos" (alguien de "muchos giros y vueltas"). El protagonista de esta épica es muchas cosas, a veces contradictorias, y es ahí donde reside la riqueza del personaje, pero Christopher Nolan, en su adaptación, ha buscado a un líder más cercano al cine de Hollywood, uno más próximo a un ídolo de película de superhéroes. Nolan endulza a Ulises y le ha salido un héroe más romo que afilado. Aunque el cineasta deja algunos pellizcos de sus partes más oscuras y, por qué no, humanas, está muy interesado en que nos caiga siempre bien. Quizá demasiado.

La Odisea La Odisea Dirigida por Christopher Nolan Con Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway Fecha de estreno 17 de julio de 2026 Usuarios 2,1 Cartelera y Entrada (340)

La Odisea es una experiencia intensa, inmersiva, mayúscula y visualmente estimulante. Nolan ha creado una película que hace honor a la grandeza de una obra legendaria como esta. Hay ambición. Muchísima. Es monumental. Lo que consiguió Homero parece un milagro: una de esas historias que condensan todas las historias. Hay acción, drama, fantasía y romance. Es un relato bélico y de venganza, pero también uno que explora las consecuencias de una guerra. Es una tragedia para algunos personajes y un viaje de madurez para otros, una exploración de lo que sustenta a una civilización entera y un estudio de lo que significa realmente "hogar". Y, por encima de todas las cosas, es, como llamaban los griegos, la historia por excelencia del "nóstos" ("regreso"). Nolan sostiene ese equilibrio durante todo el viaje. También parece un milagro.

El cineasta arranca el relato como lo hace el poema: 'in medias res'. Ulises está con Calipso en una isla y no recuerda ni a su paciente esposa Penélope ni a su hijo Telémaco, que es una imagen borrosa tras dos décadas lejos de su hogar. Ulises quiere volver a casa, pero para ello necesita recordar. Y lo hace, poco a poco, relatando a Calipso lo que va pescando en su memoria: una guerra, un asedio, muerte, culpa, un grupo de hombres que, después de diez años peleando en Troya, quieren volver a todo lo que tenían antes con la incertidumbre de si seguirá esperándolos. Eso se entrelaza con la situación de su esposa e hijo. Penélope y Telémaco tienen a más de cien pretendientes en su palacio con la intención de casarse con ella y ocupar el lugar de Ulises.

Matt Damon, en el centro de la imagen, como Ulises en 'La Odisea' Universal Pictures Matt Damon, en el centro de la imagen, como Ulises en 'La Odisea'

Si La Odisea es una historia que condensa todas las historias, Nolan juega en esa misma liga con su adaptación. Ulises, en su viaje de regreso, tiene que reinventarse isla a isla, costa a costa y parada a parada con su barco para sobrevivir a un mundo que, de repente, es mucho más vasto, rico y misterioso de lo que cree. El protagonista se enfrenta a cíclopes, gigantes, hechiceras, dioses, monstruos y a los muertos; y Nolan, con cada uno de estos momentos, construye un capítulo visual y genérico diferente. Polifemo es un relato de terror, el de los lestrigones es pura acción, el de Circe es un 'thriller' psicológico fantástico y el Hades es terror sobrenatural. La mano de Nolan se vuelve casi mística cuando narra el asedio a Troya. Con un ritmo magistral acompañado de la música de Ludwig Göransson, crea un ambiente tan tenso y emocionante que una se pregunta por qué no se animará a adaptar también La Ilíada. Es como si La Odisea fuese la forma que tiene Nolan de demostrar todo lo que ha hecho en su carrera, pero también de atreverse a cosas que nunca ha explorado antes.

Pero Nolan reta a Homero con su adaptación. El cineasta opta por asentar el relato en el realismo y los dioses y las diosas son más cercanos a las creencias monoteístas de nuestro mundo occidental que al carácter tangible y caprichoso de la mitología. Hay más fe que epifanía y, en ese intento de autenticidad, la película se queda en un extraño y averiado lugar entre ficción y verdad.

Nolan también desafía al poeta de otras formas: recorta momentos, elimina otros y añade algunos para dar más complejidad a los personajes. Penélope es quien más se beneficia de esto último. También otras mujeres que aparecen en la historia y que son más juzgadas que comprendidas. El cineasta coge todo lo que es la esposa de Ulises y lo eleva dándole forma plena, comprendiéndola en su espera y su inteligencia, en sus deseos y temores. La de Anne Hathaway es la mejor interpretación porque la actriz está a la altura de expresar el misterio que ha sido siempre Penélope, que aquí sí dispone del espacio necesario para hacerlo. Matt Damon, el líder de esta aventura, cumple con la ardua tarea de encarnar a uno de los protagonistas de la base de nuestra cultura occidental: un Ulises tan marcado por la culpa como por el heroísmo al que en esta versión le falta algo de profundidad. No es culpa del actor, es la necesidad imperante de acción y la cobardía de Nolan de no atreverse a crear un paladín tan difícil como el original.

Anne Hathaway como Penélope en 'La Odisea' Universal Pictures Anne Hathaway como Penélope en 'La Odisea'

Ítaca funciona como ancla y como sutil alivio del difícil viaje del protagonista, pero llegar a casa no es tan fácil y no basta con pasar el umbral de la puerta de casa. En su tercer acto, Nolan agiliza el relato y eso pasa factura a momentos que buscan ser emotivos, pero que no alcanzan en impacto con lo que se proponen. Es fácil perdonárselo porque la antesala del clímax, el reto que Penélope impone a sus pretendientes para elegir nuevo esposo y que revela a Ulises, es un momento de tanta belleza que merece la pena haber pasado por una odisea para llegar hasta aquí. Nolan demuestra toda su sensibilidad cuando es capaz de condensar en la sencilla vibración de la cuerda de un arco el culmen de casi todo este viaje: su reencuentro con Penélope.

Volviendo a Wilson, según la clasicista, la verdadera habilidad de aquellos que transmitían oralmente La Odisea en la antigüedad "se muestra, no en la invención de nuevas historias, sino en su habilidad para contar las antiguas y transportar a la audiencia a la escena que describen". Nolan es uno de los grandes rapsodas de nuestro tiempo, pero en esta adaptación no se atreve a abrazar al héroe complicado de Homero.

Andrea Zamora Andrea Zamora -Redactora Más de diez años de experiencia en prensa cinematográfica y apasionada del cine independiente, con especial interés en la fantasía y la ciencia ficción. Siempre en busca de nuevas historias y miradas creativas
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